Joaquín Pérez Prados nace en Motril en 1952. Tras diplo-marse en la Escuela Normal de Granada, se traslada a Barcelona en donde reside durante nueve años. Es allí donde se da a conocer en 1979 con un primer libro de versos al que nombra
Poemas Cotidianos. Desde entonces alterna la creación poética con el cultivo de la prosa.

         Reconocido con diferentes premios literarios e incluido en diversas antologías (Antología de la joven poesía motrileña, Anuario de estudios motrileños, 1986, El teatro Calderón de la Barca de Motril, Siete nombres de la cultura motrileña entre otras). En 1987 aparece en los “Cuadernos Monográficos de Temas Motrileños” su libro Alborán (Relatos casi heroicos), donde el autor rescata del olvido escenas, costumbres y acontecimientos del pasado de la ciudad en la que vio la luz.

Posteriormente fueron apareciendo otras publicaciones: Las andanzas de Leoncio Pangallo en el Nuevo Mundo (1990). La plaza del olvido, en 1992, galardonada con el IV Premio de Narrativa Ciudad de Baena. En 1995 vieron la estampa Alcaucín en la mirada y Los seguidores de la Osa Menor, logrando éste último el VII Premio Ciudad de Baena. En 1997 se publica La ciudad de la melaza correspondiente al número 9 de la colección Ingenio. Y en 1999 publica En el balneario y Cita en Estambul (Editorial Alhulia).

Tras su viaje a Cuba, vio la luz El País del Son, volumen publicado en 2005 (Colección Minasierra) y en 2010 Morir en Granada (Alhulia) que narra los trágicos acontecimientos ocurridos en esa ciudad, en 1970, en los que murieron tres obreros.

Su libro, La última zafra,
se presentó en Motril el 22 de noviembre de 2012
por el historiador Manuel Domínguez García.

Texto de la presentación de Manuel Domínguez


    Novela ambientada en año 2006, momento histórico en el que se corta la caña por última vez en el litoral granadino, tras más de un milenio de presencia de este cultivo en la vega de Motril.
    El relato no tiene un desarrollo lineal. En ocasiones la memoria retrocede décadas hasta conectar con los años de apogeo de esta actividad agrícola e industrial, en la que la población local vivía intensamente la corta y transformación de dicho fruto.
    La última zafra sirve de marco a unos personajes y una trama que, sin duda, captarán la atención y el interés del lector.

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